Yo sin embargo he llegado a la conclusión de que es tarea nuestra convertir a aquella persona con la que nos cruzamos en la vida, en una pieza encajable de nuestro puzzle; pues ¿cuántas veces habremos dicho eso de "¿Quién me lo iba a decir a mi...?"?
Por eso digo que la magia está en dejarse llevar y no cerrarse a nada. Todos somos moldeables. Cambiamos en función de las circunstancias. Y cambiar con una persona hasta convertiros en uno sólo, eso, eso es lo que llamamos Amor.
Toda la razón del mundo pequeñulis!
ResponderEliminar